“Quien no la quiera aprobar será visto por la gente”, advirtió la presidenta de México.
En una jornada marcada por la determinación y el compromiso con la ciudadanía, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció este miércoles que cuenta con un “plan B” en caso de que el Congreso no apruebe su propuesta de reforma electoral, aunque prefirió no adelantar los detalles de esta alternativa.
“Sí, pero ya sería después”, respondió con firmeza al ser cuestionada sobre qué ocurriría si no logra la mayoría calificada en el Congreso. “No nos adelantemos tampoco a eso”, agregó, dejando entrever que su prioridad sigue siendo presentar una reforma que responda a las demandas de la gente.
Con una sonrisa serena, Sheinbaum afirmó que presentar la reforma no representa un riesgo político personal, sino una victoria al cumplir con la voz de la ciudadanía. “Quien no la quiera aprobar será visto por la gente”, advirtió, recordando que la decisión final recae en diputados y senadores, pero que la mirada del país está atenta.

La iniciativa, bautizada como “Decálogo por la Democracia”, integra diez puntos clave que buscan reforzar los principios democráticos y la participación ciudadana.
Entre ellos, destaca la modificación del mecanismo de representación proporcional para que los legisladores no dependan exclusivamente de las cúpulas partidistas. “Estamos reconociendo la diversidad política de México”, afirmó la mandataria.
En un guiño hacia la modernidad y la transparencia, Sheinbaum incluyó en su propuesta la regulación del uso de inteligencia artificial en propaganda electoral, asegurando que los anuncios generados con esta tecnología deberán indicar claramente su origen.
“No es censura, es transparencia”, señaló con convicción.
Además, la reforma busca fortalecer la fiscalización electoral mediante una mayor coordinación entre el INE y la Unidad de Inteligencia Financiera, con el objetivo de garantizar que los recursos utilizados en campañas sean legítimos y se respeten los topes establecidos.
Entre otras medidas, se propone adelantar los cómputos distritales para que comiencen el mismo día de la elección y se refuerza la democracia participativa, permitiendo que con el respaldo del 2% de la lista nominal se puedan solicitar consultas ciudadanas sobre temas locales de relevancia.
Con su Decálogo, Sheinbaum no solo entrega una propuesta técnica, sino un mensaje claro: la democracia y la voz de la ciudadanía están por encima de cualquier cálculo político.

En su mirada se refleja la convicción de quien sabe que avanzar en la participación y la transparencia es un compromiso que va más allá de los días y los votos: es un legado para México.

