Verde rompe en Coahuila, Morena y PT van juntos
La imagen de unidad duró apenas un día. Veinticuatro horas después de que los dirigentes nacionales de Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México proclamaran cohesión y futuro compartido, la realidad política de Coahuila expuso las fisuras de la llamada Cuarta Transformación. En el norte del país, la alianza se rompió a medias.

El jueves 29 de enero, la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, y el líder histórico del PT, Alberto Anaya, acudieron al Instituto Electoral de Coahuila (IEC) para formalizar su convenio de coalición rumbo a las elecciones del 7 de junio de 2026, en las que se renovará el Congreso del Estado.
El PVEM, en cambio, decidió ir solo, confirmando una ruptura que venía gestándose desde meses atrás.
Horas más tarde, en Saltillo, ambos dirigentes encabezaron un acto multitudinario. Frente a militantes y simpatizantes, el mensaje fue claro: unidad, pero incompleta. El Verde no fue mencionado.
“Hoy sellamos junto con el PT el Convenio de Coalición que nos permitirá caminar juntos de cara al proceso electoral de Coahuila 2026. En unidad, con ánimo y mucho trabajo territorial, vamos a terminar con años de corrupción y malos gobiernos”, expresó Alcalde Luján, en un discurso que apostó por la épica, pero que también dejó entrever las ausencias.
La dirigente morenista insistió en que, a diferencia de procesos pasados en los que ambos partidos compitieron por separado, esta vez la alianza con el PT será suficiente para ganar terreno y disputar el poder legislativo en un estado históricamente dominado por el PRI.
Actualmente, con base en los resultados legislativos de 2023, Morena y el PT son la segunda y tercera fuerza electoral en Coahuila, una posición que buscan convertir en mayoría frente a un priismo que competirá sin el PAN y sólo acompañado por la Unidad Democrática de Coahuila.
Para Alberto Anaya, la coalición es una victoria frente a los augurios de ruptura.
“Se decía que no iba a ser posible la coalición, pero aquí estamos. Vamos en coalición en Coahuila y en todo el país, no sólo en 2027, sino también en 2030, porque necesitamos garantizar la continuidad de la Cuarta Transformación”, afirmó.
Sin embargo, detrás de los discursos optimistas persisten las heridas. Las diferencias entre Morena, el PT y el PVEM no son nuevas. Se arrastran desde la limitada presencia de aliados en el gabinete federal, la exclusión de figuras petistas y verdes en comisiones legislativas, y se profundizaron con las recientes medidas contra el nepotismo y la inminente reforma electoral, que amenaza con reducir espacios de representación y prerrogativas para los partidos menores.

En Coahuila, además, las tensiones se han vivido con crudeza. Disputas entre alcaldes morenistas y liderazgos del PT han derivado en acusaciones de corrupción, intentos de destitución, procesos legales y, en los casos más extremos, amenazas y confrontaciones físicas, particularmente en municipios como Piedras Negras y Francisco I. Madero. Dudas que, según el dirigente estatal de Morena, Diego del Bosque, fueron amplificadas por los medios, pero que reflejan una lucha real por el control político local.
Paradójicamente, el discurso de los aliados de la 4T comienza a parecerse al de la oposición.
“A Coahuila le urge un Congreso de oposición, que sepa decirle no a los malos gobernantes y al uso indebido de los presupuestos”, sostuvo Anaya, en una crítica que apunta directamente al PRI, pero que también evidencia el desgaste del relato oficialista.
Con 16 distritos de mayoría en juego, la elección del próximo 7 de junio será un termómetro clave para medir la fortaleza —o la fragmentación— del proyecto de la Cuarta Transformación fuera del centro del país.
En la boleta aparecerán, sin coalición, PVEM, PAN, Movimiento Ciudadano, así como los partidos locales Nuevas Ideas y México Avante. La 4T llegará dividida. Y aunque Morena y el PT apuestan por la unidad como consigna, en Coahuila el mensaje es claro: la transformación avanza, pero ya no camina completa.
