En poco más de 11 años, Morena consumió lo que al PRI le costó un siglo: le arrebató bastiones, los gobernadores que no acabaron en prisión pidieron cobijo y la base tricolor se volvió guinda.
La fuerza de Andrés Manuel López Obrador en su llegada a la Presidencia de la República en el 2018 consumió su poderío político y social: le arrebató sus bastiones más preciados, figuras referentes del priismo más añejo y la base social tricolor más fiel se mudaron al partido guinda sin resistencia alguna.
En 2014, luego de 12 años expulsados por el PAN de la silla presidencial, el PRI creía estar en la cúspide de su regreso, pero emergió una fuerza política con la bandera de la transformación, del cambio de los partidos hegemónicos y la fuerza del pueblo, que acabó aplastando el poder y el discurso tricolor.
Al PAN sólo le alcanzaron dos sexenios para retener el regreso del PRI, pero a Morena le han bastado dos triunfos para concentrar lo que ni en sus años de gloria podía presumir el que fue considerado incluso, la fuerza política dominante en América Latina.
El partido más joven se convirtió en ‘el partidazo’ más poderoso que la historia mexicana haya registrado.
La estrategia de tocar casa por casa para predicar los apostolados de la Cuarta Transformación, y la conveniencia política de pertenecer al movimiento que acapara el control político y social, ha colocado a Morena en una posición de poder insuperable.
Rumbo a su cumpleaños 12 como partido político nacional, Morena superó al PRI en sus años de gloria.
Gobierna desde hace más de siete años la Presidencia de la República; tiene 23 estados bajo sus siglas y uno más con uno de sus aliados; controla la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, en el Senado y en la mayoría de los congresos locales.
Y no sólo eso, Morena arranca el 2026 con un ejército de militantes que supera los 11millones, desplegados en todo el territorio nacional, consolidándose como la base social partidista más grande de la que un partido tenga registro.
Por sí solo, el Movimiento de Regeneración Nacional ya tiene cuatro veces más afiliados que lo que reúnen los otros cinco partidos políticos nacionales juntos.
Si en una elección sólo contaran los votos de las y los militantes, ni todo el sistema de partidos junto podría vencer a Morena en solitario.
Los padrones de la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE indican que al cierre de 2025, Morena llegó a 11,050,758 millones de militantes en todo el país, mientras que los otros cinco partidos políticos alcanzan 2.6 millones juntos.
Estas cifras incluyen varios meses de retraso, que deberán actualizarse en las próximas semanas, por lo que estos datos incluso se dispararán en el primer trimestre de 2026.
Las cifras exhiben que Morena ha desplomado a todas las fuerzas políticas e incluso, en medio de los intentos de decenas de organizaciones por convertirse en partidos nacionales, sigue consolidándose como el partido más grande de la historia.
La estrategia de comenzar desde lo local ha llevado a que, en cada estado, se ha expandido y consolidado con bases territoriales más sólidas que ningún otro.
Ni siquiera en las pocas entidades que sigue gobernando la oposición han logrado retener a sus agremiados.
Actualmente, no hay una sola entidad en todo el país, sin importar cuáles siglas estén en el poder, en la que Morena no sea líder en militancia.
La campaña de afiliación masiva de este 2025, llevó a que Morena tenga más militantes en los bastiones de la oposición que los que estos registran en todo el país.
Por ejemplo, en Guanajuato y Chihuahua, Morena ya rebasó al padrón nacional panista; y tan sólo en Jalisco, superó la base que Movimiento Ciudadano tiene en todo el país.
Aunque en una escala mucho menor, el Partido Verde es el único que también ganó seguidores, pasando de 592 mil 417 a 766 mil 788; es decir, sumó 174 mil 371 militantes.
En contraste, el resto de los partidos, incluido el Partido del Trabajo, segundo aliado de Morena, ha tenido pérdidas en dos años, pues la militancia morenista ha sido más atractiva que la priista, la panista, la emecista o la petista.
La mayor derrota es del PRI, que en dos años perdió casi medio millón de seguidores, pasando de un millón 411 mil 889 en 2023 a 917 mil 138 hasta noviembre de 2025; el PT pasó de 457 mil 624 a 376 mil 802; Movimiento Ciudadano perdió 36 mil afiliados en dos años, de 384 mil a 347 mil y el PAN, que siempre ha sido el más relegado, pasó de 277 mil a 273 mil.
A nivel local, las únicas dos excepciones donde Morena lidera en militancia, pero el partido que gobierna sí le hace competencia en un cercano segundo lugar, son San Luis Potosí, con el Partido Verde, y Coahuila, con el PRI.
En el primer caso, mientras Morena ya alcanzó los 180 mil afiliados, el Partido Verde rebasa los 148 mil; y en Coahuila, el PRI mantiene 168 mil militantes, pero más de 186 mil ya son morenistas.
En cambio, es el PAN el que tiene el peor escenario con el menor interés de la ciudadanía para sumarse a sus filas y ni siquiera en sus bastiones ha logrado convencer al electorado de resistirse a la marca guinda.
El padrón nacional panista es de 273 mil militantes, pero tan sólo en Guanajuato, su mayor bastión actualmente gobernado por Libia Denisse García, Morena ya tiene más afiliados en territorio guanajuatense pese a que sigue sin lograr gobernarlo, que lo que tiene el PAN en todo el país. Pues alcanzaron los 354 mil morenistas mientras que panistas apenas hay 16 mil.
En el segundo territorio panista más importante, Chihuahua, donde gobierna María Eugenia Campos, ya hay 342 mil morenistas y apenas 13 mil 678 panistas; Morena tiene 69 mil militantes más, sólo en ese estado, que el PAN en 32.
En Querétaro con Mauricio Kuri y un padrón electoral más pequeño, Morena arrasa al PAN, 10 a uno, registrando más de 100 mil morenistas y apenas 10 mil panistas; y en Aguascalientes, con María Teresa Jiménez, se mantienen en registro 12 mil panistas, pero los morenistas ya rebasaron los 76 mil.
El escenario se repite con Movimiento Ciudadano que tiene 347 mil 878 militantes a nivel nacional, una cifra que Morena ya superó sólo en Jalisco, donde el partido naranja apenas logró retener el triunfo en la gubernatura con Pablo Lemus y actualmente cuenta con 58 mil afiliados, en contraste con las más de 368 mil morenistas.
En Nuevo León, con Samuel García, Morena ya superó los 230 mil militantes, lejos de los 16 mil 941 que tiene Movimiento Ciudadano.
Morena ‘devoró’ al PRI: bastiones, dinosaurios y base social de rojo a guinda
El caso del PRI es el más emblemático de cómo Morena se ha apoderado de su base política y territorial.
De ser el partido que controlaba las agrupaciones sociales campesinas y obreras, fue perdiendo fuerza con la llegada de Morena y en los últimos dos años acabó por desplomarse perdiendo casi medio millón de militantes.
Morena se ha apoderado de la militancia tricolor en las entidades donde históricamente fueron la fuerza política más poderosa, incluso, gobernando por casi 100 años.
Cuando Morena nació en 2014, en medio del último gobierno federal priista a cargo de Enrique Peña Nieto, el entonces subsecretario de Afiliación y Registro Partidario del PRI, Marco Antonio Velázquez Valencia, puso como meta alcanzar 7.5 millones de militantes.
Y aunque aseguraron que lo cumplieron, el INE les hizo una depuración y acabaron en seis millones, la máxima cifra de la que tengan registro.
Casi 12 años después, el PRI no llega ni al millón de militantes. De los 6.3 millones que tenía en 2017 sólo le quedan activos 113 mil; de los 1.5 millones de 2020 sólo tienen militancia de esas épocas 796 mil y de los 1.4 millones de 2023 restan 897 mil.
La mayoría se fueron a Morena o con su aliado, el Partido Verde. Y no sólo los militantes, también el club de gobernadores peñistas que se llevaron consigo una parte de su base estatal.
En 2012, cuando Enrique Peña Nieto ganó la presidencia de la República, la famosa fotografía ‘maldita’ con gobernadores que acabaron señalados por actos de corrupción, marcó el inicio del declive del PRI.
En ese entonces gobernaban 19 entidades y ahora apenas retienen dos, el resto se tornó morenista.
Morena recorre casa por casa con una aplicación de afiliación en la que se detecta las personas que son de nueva integración y a los que ya estaban registrados y se han sumado a actualizar sus datos.
Este 2026 el INE determinará si las decenas de organizaciones que aspiran a convertirse en partido políticos logran la base social necesaria para dar ese paso o si se demostrará que Morena les hizo sombra acaparando a la mayoría de los interesados en sumarse a alguna fila política.
Por ahora, la Cuarta Transformación sigue arrasando en todo el país con un ejército de militantes que en la próxima elección tendrán la misión de salir a las urnas no sólo a votar

